Bibliografía

Molinos da Mar:


Historia de una bibliografía.


Muy pronto tendréis a vuestra disposición una nueva bibliografía esta vez sobre los molinos de mar. En tanto se unifican los criterios de libros y documentos quiero contaros de qué forma he ido acumulando toda esta bibliografía que de alguna manera refleja una investigación, que ni siquiera empezó con vocación científica, y que ahora puede explicar porqué fue precisamente esta y no otra.

Allá por el año 1984 estaba dibujando arquitecturas y paisajes de la costa en Noja, en Cantabria, cuando tropecé con uno de estos edificios en medio de la marisma de Joyel. Me sorprendió aquella estructura que las aguas de la mar cubrían y descubrían al ritmo de la marea. Yo no sabía entonces de qué se trataba y mucho menos que veinte años después me tocaría la responsabilidad de restaurar aquel “monumental barco de piedra”.

Lo dibuje pensando que era un original hallazgo y que los dibujos me ayudarían a descifrar su funcionamiento. Pero sería la memoria popular, los vecinos mayores del lugar, quienes aún recordaban su uso, los que me ilustraron con mil historias que acompañarían mis trabajos y que difícilmente figurarán en ninguna bibliografía.

Intrigado supe que en Galicia había una publicación que trataba sobre un antiguo molino realizado por Pedro de Llano (1980) y que a su vez me situó en otra más antigua, de 1954, de Xoaquin Lorenzo y finalmente, en la primera referencia investigada, que fue en Portugal con una tradición etnográfica de gran potencia y, como no, Fernando Galhano y Ernesto de Oliveira, que situaron estos “artefactos” en la historia de la tecnología

Así comenzó un largo recorrido por el Medievo guiados por historiadores que citan molinos como Jean Gimpel y , como no, Andree Bloch y sus seguidores. Para el Renacimiento italiano averiguamos sobre Taccola con J.H. Beck . De la Ilustración recogimos los textos de Belidor . Sobre textos más recientes conocimos los molinos Ingleses a través de Minchintón o los francess con Claude Rivals con quienes mantuvimos relación epistolar. De Bretaña fueron fundamentales el inventario de Jacques Guillet (1982) y el estupenda monografía de Les Moulin a Mer, de J.L. Boithias y A. De la Vernhe .

En 1985 se editó nuestro libro Molinos de Mar que tuvo muy buena acogida e incluso pasó el difícil filo de críticos exigentes. La verdad es que tal libro tenía vocación para algo diferente: ser el catálogo de la exposición de dibujos que no se realizaría hasta años más tarde.

En Cantabria un importante bagaje documental se lo debemos a los historiadores Casado Soto y Luis Escallada así como la investigación procedente de archivos y diversos testimonios directos.

Mientras tanto entre 1985-1990 ocurrió que, en las marismas y los embalses de los molinos, comenzaron a desperezarse las antiguas políticas de rellenos de zonas húmedas de la antigua Ley Cambo. Los sistemas de mayor biodiversidad de nuestro litoral, las marismas, se estaban destruyendo, no en función de conseguir más terrenos agrícolas, sino en transformarlos en terrenos urbanizables. La destrucción del paisaje era ya un hecho. Al dibujar aquellos lugares comprendí que el paisaje lo forman unidades integradas entre si, que los molinos no se entienden sin los embalses y estos mucho menos sin las marismas litorales. Y por supuesto tampoco se entiende el litoral sin las marismas. Esto nos condujo a un punto clave para las investigaciones: igual que el paisaje es unidad en lo diverso, su estudio debe de hacerse con un criterio multidisciplinar. Animados por esta idea fundamos Litoral Atlántico donde convergen, aún hoy día, los trabajos de historiadores, arquitectos, biólogos, geógrafos..etc. sobre un tema común como era los molinos de mar.

Y por este motivo empezó una serie de viajes por tierras de la Peninsula , por Francia, Irlanda, e Inglaterra.

Así hemos conocido a los autores que poco a poco han ido consolidando la bibliografía de la que os hablo: En Cádiz , mientras dibujaba y escribía sobre los molinos de la bahía, conocí a los geógrafos de La Casa de Velázquez (1990) Eric y Loic Menanteau que también a partir de 1997 se incorporarían a nuestra publicación y exposiciones. García Rueda investigaba entonces uno de los molinos de San Fernando . En Galicia Begoña Bas siempre nos ayudó con sus estudios sobre molinos de forma que tambien nos acompañó a otro viaje a Cádiz (1998), Allí también nos ayudó Julio Molina Font que luego escribiría “ Los molinos de la Bahía de Cádiz” o a Antoni Nabais que nos guió por los molinos de Seixal en Lisboa. Ese mismo año conocimos a Juaco López Alvarez que para entonces también había escrito sobre los molinos de mar en Asturias .

Hoy veinticinco años después, seguimos trabajando